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domingo, 26 de septiembre de 2010

Un punto azul pálido. Capítulo I

Luego de maravillarnos irremediablemente con esa mítica serie de televisión llamada Cosmos continúo mostrando mi devoción y admiración hacia Carl Sagan y su inusitada capacidad de presentar la belleza de la naturaleza y nuestro verdadera posición en este universo tan vasto y asombroso.

Cosmos, la serie para TV, no tuvo continuación en la pantalla, no así el libro Cosmos cuya "continuación directa" es el libro Un punto azul pálido (que por cierto terminé de leer exactamente hoy).

Cómo sea, un sujeto de espíritu altruista, un héroe sin rostro, decidió en un momento de buenas intenciones, utilizar el audio libro de Un punto azul pálido para añadirle imágenes extraídas de una fuente desconocida. Solo editó el primer capítulo del libro pero con eso me es suficiente, al menos por un tiempo. Disfruten la edición no oficial del primer capítulo de Un punto azu pálido.

Un punto azul pálido. Cap. I, 1/4



Un punto azul pálido. Cap. I, 2/4

Un punto azul pálido, Cap. I, 3/4



Un punto azul pálido. Cap. I, 4/4

martes, 24 de agosto de 2010

Un punto azul pálido

Una reflexión conmovedora de Carl Sagan. Un video ideal para aquellos momentos en los que te sientes algo.

¡¡ Maravilloso !!

Un punto azul pálido (3:43)

sábado, 7 de agosto de 2010

Carl Sagan cuestiona con elegancia y lógica

Imagen del espacio profundo captada por el Telescopio Espacial Hubble que muestra una despreciable fracción de la totalidad de las galaxias existentes en el universo, cada una conteniendo miles de millones de estrellas como nuestro insignificante Sol.

"Si el cuadro general de un universo en expansión y de un big bang es correcto, tenemos que enfrentarnos con preguntas aún más difíciles. ¿Cómo eran las condiciones en la época del big bang? ¿Qué sucedió antes? ¿Había un universo carente de toda materia y luego la materia se creó repentinamente de la nada? ¿Cómo sucede una cosa así? Es corriente en muchas culturas responder que Dios creó el universo de la nada. Pero esto no hace más que aplazar la cuestión. Si queremos continuar valientemente con el tema, la pregunta siguiente que debemos formular es evidentemente de dónde viene Dios. Y si decidimos que esta respuesta no tiene contestación ¿por qué no nos ahorramos un paso y decidimos que el origen del universo tampoco tiene respuesta? O si decidimos que Dios siempre ha existido, ¿por qué no nos ahorramos un paso y concluimos diciendo que el universo ha existido siempre?"
Carl Sagan
Cosmos

martes, 27 de julio de 2010

Carl Sagan defiende mi “rareza”


Tengo una personalidad divergente. Por ejemplo, soy incapaz de apreciar el reggaetón, no sacrifico lo práctico por lo elegante y tengo una extraña mutación en mi ADN que me impide apreciar los automóviles de lujo y otros artículos fastuosos así como una mal vista afición a la lectura y fanatismo por la naturaleza. Por esto y por más incompatibilidades con mi chauvinista y petimetre sociedad soy lo que se le conoce como “raro”. Más allá de que el calificativo venga, la mayoría de las veces, de imbéciles que no se han dado cuenta de que las costumbres y lo “normal” varían de tiempo en tiempo y de cultura en cultura apelaré a la sabiduría colosal de master Carl Sagan quien explica con contundencia y su habitual elegancia la asombrosa pluralidad de las personalidades y, en consecuencia, por qué los que emplean la palabra raro como sinónimo de diferente son idiotas. Silencio. Escuchemos a master Sagan:



Si el cerebro humano tuviera una sola sinapsis (NOTA DE JOSEJUAN: Las sinapsis son las interconexiones de las células cerebrales) –lo que correspondería a un individuo de monumental estupidez– no podríamos alcanzar más que dos estados mentales. Si las sinapsis fueran dos, tendríamos 22=4 estados; si fueran tres 23=8 estados, y siguiendo esta progresión, a N sinapsis corresponderían 2N estados. Pero el caso es que el cerebro humano contiene alrededor de 1013 sinapsis, por lo que el número de estados mentales que puede alcanzar el hombre es de (210)13, o sea, 2 multiplicado por sí mismo diez billones de veces. Se trata de una cifra irrepresentable, mucho mayor, por ejemplo, que el número de partícula elementales (protones y electrones) que existen en todo el universo, número muy inferior a 21000. Debido a esta ingente cantidad de configuraciones cerebrales funcionalmente distintas no puede haber dos hombres iguales, ni siquiera dos gemelos monovitelinos que se hayan creado juntos. Esta cifra colosal puede explicar también, hasta cierto punto, el porqué de la imposibilidad de predecir la conducta humana y el hecho de que en un momento dado lleguemos a sorprendernos de nuestros propios actos. Y, ciertamente, a la vista de tales magnitudes, es realmente asombroso que existan pautas regulares de conducta en el hombre. La única respuesta válida es la de que en modo alguno se han agotado la totalidad de estados cerebrales y que, por consiguiente, existe un número de configuraciones cerebrales no experimentadas y ni siquiera atisbadas por el ser humano, a lo largo de la historia de la humanidad. Desde este ángulo, todos somos diferentes entre sí, por lo que el reconocimiento de la inviolabilidad de la vida humana, en razón a la singularidad de cada individuo, resulta una consecuencia ética plausible.

Carl Sagan

Los dragones del edén